La Real Sociedad tomó con autoridad el Ramón Sánchez-Pizjuán para volver a la senda de la victoria y tranquilizar su extrañamente irregular devenir liguero de este año, ante un Sevilla que regresa a las andadas del mal juego y las dudas. Bueno, dudas no existen demasiadas: al hasta hace poco grande de Nervión le alumbra ahora la personalidad que consiga darle su entrenador, García Pimienta, y tres o cuatro futbolistas de elite entre los que de momento no se encuentran sus delanteros: solo hay que ver el alevoso fallo a puerta vacía con el que el nigeriano Iheanacho despidió el partido.