Podría decirse que el Madrid sobrevivió a Balaídos por un pie, el de Modric, el más sabio de la plantilla, desde ya el futbolista de más edad en vestir de blanco en 122 años de historia. De su derecha salió un pase profundo, mortal, decisivo, que permitió a Vinicius firmar una victoria apuradísima del campeón cuando estaba siendo sometido por este Celta canterano y feliz recompuesto por Giráldez. El equipo de Ancelotti fue el de todo lo que va de curso: muy poco autoritario, demasiado partido, desajustado atrás, encomendado a Courtois, vivo por las ocurrencias de sus figuras y no por sentirse un equipo. Tampoco se apreció mejora en Mbappé. Un golazo y poca participación. Lo que ya se había visto hasta ahora. El esfuerzo celeste, equipo atrevido, estuvo muy mal pagado.