Tres días. Cuatro, a lo sumo. Ese es el tiempo establecido por el fútbol para contraer una depresión o salir de ella. En ese mundo exprés el Madrid arrasado en Arabia, apurado en la Copa, censurado por su público, criticado por la Prensa, lidera la Liga, distancia al Barça a siete puntos y queda oficialmente reconstruido. Del estado de sitio al estado de optimismo en una semana. El subidón de dopamina cabría resumirlo en la puesta al día de Mbappé como crack mundial, en la crecida de Rodrygo en la banda que le quita Vinicius, en la ejemplaridad de Brahim y en la rehabilitación del centro del campo que ofrece el buen pie del mejor Ceballos, que salió ovacionado. Todo en un mismo día y ante un rival muy poco riguroso en los marcajes. Lo ideal para la fiesta invernal del ‘sorpasso’ en el Bernabéu. Hasta Lucas y Fran García, que salieron a asistencia por cabeza, pagaron con creces en ataque su deuda en defensa. Quedó tiempo,...