El Madrid abre gas, saca al Atlético del rebufo y duerme diez puntos por encima de Barça. Todo en un mes de enero en que solía volverse griposo; y sin traer refuerzos, que al club el mercado de invierno le parece mercadillo, de Gravesen y Huntelaar a nuestros días. Fue en otra noche grande de Mbappé, con dos tantos de su catálogo, más un penalti convertido, y una jefatura que ya no está en discusión, ganada gol a gol. Lleva 22 y en la Liga está a uno de Lewandowski. A la cola de ese cometa lucieron también Bellingham, aunque se metió en demasiados líos, Rodrygo, a ratos, y Ceballos. El equipo, además, concedió poco atrás. Hasta aquí las buenas noticias. También hubo de las otras: un juego premioso, vulgar, durante muchas fases, explicable solo por la escasa respuesta del colista y por la cercanía de un duelo importante ante el Brest. El Valladolid salió tan deteriorado como entró, en el resultado y en la imagen de equipo
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