Osasuna y Las Palmas afrontaban el partido en El Sadar con motivos más que suficientes para querer llevarse la victoria. Los rojillos porque querían lavar su imagen tras el varapalo de Vallecas y además conservar su condición de invictos al calor de su gente y mejor equipo de la Liga en casa. En cuanto a los canarios, los dos puntos pírricos sumados hasta el momento y el hecho de sumar 19 jornadas sin conocer la victoria suponían argumentos más que de sobra para ir a por todas. Al final ocurrió lo que la lógica dicta: triunfo navarro y más problemas para los insulares, que encima gastaron dos ventanas de cambios por lesiones. Siempre les pasa lo mismo. cuando están mejor, reciben el mazazo de un gol. Budimir, de penalti, y Oroz estrenaron su cuenta realizadora este año y lo hicieron con felicidad plena. El ‘Cisne’ y el ‘Pajarillo’, dos que vuelan por la Liga.