Hubo dos derbis y al final quedó sin dueño. O para ser exactos, lo ganó el Barça desde casa. En el primero, limitado por la precaución, sino por el miedo, mandó el Atlético. Le van esos partidos de anticiclón. En el segundo, de borrasca, fue mejor el Madrid, pero tampoco le dio para llegar a la victoria, sobre todo por la gran actuación de Oblak en la segunda mitad. Al equipo de Simeone, con unos estupendos De Paul y Griezmann en la lectura del choque, se le hizo largo el partido. Al Madrid, en cambio, le faltó tiempo, aunque el liderato no cambio de manos. Bellingham y Vinicius despertaron demasiado tarde. Soto Grado, que pitó un penalti que aparentemente fue (no hay una toma que lo confirme) por consejo del VAR, salió sin heridas en una semana en que todo pintaba que dispararían al pianista.