Victoria épica en Mendizorroza en un partido que se volvió loco después de la expulsión, lesión incluida, de Antonio Sivera. 16 minutos de descuento en la segunda parte, un equipo albiazul con nueve efectivos, Adrián Rodríguez debutando en la portería y un auténtico frontón donde el Villarreal fue incapaz de inquietar siquiera al equipo rival. Claro que tuvo ocasiones muy claras colgando balones al área pero estuvo bastante desdibujado y desactivado por un equipo que estaba enfrente totalmente empleado. Esta victoria reactiva la confianza vitoriana y confirma la apuesta por el Chacho Coudet.