En Butarque las chilenas son históricas. Hace ya once años una dirigida por un guaje llamado Carlos Álvarez devolvió al Leganés al fútbol profesional en Hospitalet. Diego García, que por entonces era un crío de 14 años con sueños de Primera, ha repetido en el derbi el gesto en el añadido para dar a los pepineros su primer derbi en Primera ante el Getafe en casa justo cuando el duelo parecía que iba a morir en un bostezo infinito. El único remate entre palos fue un gol. Golazo que zambulle a los de Bordalás en una minicrisis de dos derrotas seguidas y rescata al Lega del riesgo a caer en el pozo.