Durante una década, el Paris Saint-Germain fue un equipo que se obsesionó con reunir a los mejores jugadores del mundo. Imbuido por el perenne capital de Qatar, el conjunto parisino se olvidó de lo más importante, cincelar un equipo. Fichó a un sinfín de grandes jugadores, pero a la hora de la verdad, de apretar los dientes, de correr por el compañero, la Champions le sacudió de forma constante. En 2023, sin embargo, todo cambió con la llegada de Luis Enrique.